lunes, 25 de julio de 2016
domingo, 17 de julio de 2016
TE ODIO - TE AMO
El Dr. Emoto puso porciones de arroz cocido en dos contenedores. En un
recipiente, escribió “Gracias” y por otro “Eres un tonto”. Luego
instruyó a los niños de la escuela repetir las etiquetas de los frascos
en voz alta todos los días cuando pasaran por en frente. Después de 30
días, el arroz en el recipiente con pensamientos positivos apenas había
cambiado, mientras que el otro estaba mohoso y podrido.
DIOS TE ESTA DICIENDO: ¡TE AMO!
ERES ESPECIAL PARA MI
ERES UNA PERSONA DE BIEN
viernes, 24 de junio de 2016
Kyla Roberts “Dios existe y el cielo es real”
Residente de Oklahoma, Kyla Roberts, fue catapultada del carro, tras el accidente automovilístico ocurrido en marzo, por lo que se golpeó la cabeza con fuerza al impactar el suelo. Fue llevada al hospital y ameritó una cirugía cerebral.
Ella permaneció en coma durante un mes.
Su madre, Stephanie Roberts explica que el golpe le causó “lesiones en el lóbulo temporal”. Los médicos creían que la niña no iba a sobrevivir incluso con la operación. Para ellos, el hecho de que ella estaba viva, aunque no totalmente recuperada es simplemente “un milagro”.
Kyla describe que vio el cielo, afirmando que es “muy brillante”. Según ella, se sentó en el regazo de Jesús, que tiene los ojos verdes y el pelo suelto.
Curiosamente, ella dijo que él olía a “ropa que acababa de salir de una secadora”. La adolescente dijo que escuchó a Jesús decir que la amaba, pero no era el momento de “volver a casa”.
Ahora, en cada oportunidad que tenga, la chica dirá que tiene un mensaje: “Dios existe y el cielo es real”.
Apariciones de Jesús
Para muchas personas, los relatos de las apariciones de Jesús no deben ser tomadas en serio. Sin embargo, un niño de 4 años de edad, Colton Burpo tuvo una experiencia similar. Fue declarado muerto por los médicos durante una cirugía de emergencia. Hijo de ministros, dice que pasó un tiempo en el cielo. Cuando regresó, les contó a los padres lo que vio.
El pastor Todd, padre de Colton, reunió los relatos del hijo en el libro: “El cielo es de verdad”. Fue tan exitoso que se volvió un best-seller y hasta hicieron una película.
Los detalles de su experiencia generaron mucho debate, pero tuvo un gran impacto en la vida y ministerio de toda la familia. El padre dijo que decidió dar a conocer la historia para recordarles a todos que el cielo es real.
Apariciones de Jesús
Para muchas personas, los relatos de las apariciones de Jesús no deben ser tomadas en serio. Sin embargo, un niño de 4 años de edad, Colton Burpo tuvo una experiencia similar. Fue declarado muerto por los médicos durante una cirugía de emergencia. Hijo de ministros, dice que pasó un tiempo en el cielo. Cuando regresó, les contó a los padres lo que vio.
El pastor Todd, padre de Colton, reunió los relatos del hijo en el libro: “El cielo es de verdad”. Fue tan exitoso que se volvió un best-seller y hasta hicieron una película.
Los detalles de su experiencia generaron mucho debate, pero tuvo un gran impacto en la vida y ministerio de toda la familia. El padre dijo que decidió dar a conocer la historia para recordarles a todos que el cielo es real.
lunes, 10 de agosto de 2015
Que Puedo Hacer Por Ti?
… [presenten] vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios… Romanos 12:1
Durante su único discurso inaugural como presidente de los Estados Unidos de América, John F. Kennedy desafió así a su pueblo: «No pregunten qué puede hacer su país por ustedes, sino qué pueden hacer ustedes por su país».
Fue un llamado renovado a los ciudadanos a dedicar sus vidas para servir a los demás y sacrificarse por ellos. Sus palabras inspiraron de manera especial a los hijos de aquellos hombres y mujeres que habían servido a su país en las guerras. El significado era claro: lo que sus padres habían logrado, a menudo ofreciendo sus propias vidas, debía protegerse con medios pacíficos. Un ejército de voluntarios se levantó en respuesta a ese llamado, y, durante décadas, ha llevado a cabo innumerables obras humanitarias en todo el mundo.
Siglos antes, el apóstol Pablo hizo un llamado similar a los cristianos en los primeros versículos de Romanos 12. Allí los insta a entregar sus cuerpos en «sacrificio vivo» para servir a Aquel que pagó con su vida por nuestros pecados. Este sacrificio espiritual debe ser más que simples palabras: significa invertir nuestra vida en el bienestar físico, emocional y espiritual de los demás. Lo mejor de todo es que podemos servir en el lugar donde estamos.
Padre, muéstrame hoy diferentes maneras de entregarte mi vida y dame fuerzas para empezar a actuar.
No le preguntes a Jesús qué puede hacer Él por ti; pregúntale qué puedes hacer tú por Él.
sábado, 27 de junio de 2015
Un Perfecto Incopetente
2 Corintios 3:1-5.
(1) ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?
(2) Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres;
(3) siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.
(4) Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios;
(5) no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios.
¿Cómo responder ante desafíos que van más de nuestras capacidades?
Algunos se sienten abrumados por la incompetencia y por eso se rinden y huyen de la dificultad que enfrentan. Hay otros que se sienten demasiados confiados en sí mismos y en las habilidades que creen tener. Pero para los creyentes en Cristo, ninguna de estas dos posiciones debe ser una buena opción. Pues la primera muestra falta de confianza en Dios y la otra demuestra orgullo. El apóstol Pablo describe la respuesta que el Señor espera de nosotros en 2 Corintios 3.4, 5. Nuestraconfianza no está en nosotros mismos, sino en Cristo.
No hay nada en nosotros que pueda hacernos competentes para aprovechar las oportunidades que nos da.
Dios es la fuente de nuestras habilidades. Y en cada situación difícil que enfrentemos, confiemos en que el Señor nos capacitará adecuadamente. Ni las circunstancias, ni nuestros sentimientos de incompetencia podrán jamás negar sus promesas.
Aunque los sentimientos de incompetencia son difíciles de sobrellevar, podemos hallarles el lado positivo, si respondemos de la manera correcta.
Al comprender los beneficios, que enfrentamos en los tiempos de pruebas de la manera correcta. Ya no las vemos como una fuente de inseguridad y temor, sino como oportunidades que Dios nos da.
(1) ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?
(2) Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres;
(3) siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.
(4) Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios;
(5) no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios.
¿Cómo responder ante desafíos que van más de nuestras capacidades?
Algunos se sienten abrumados por la incompetencia y por eso se rinden y huyen de la dificultad que enfrentan. Hay otros que se sienten demasiados confiados en sí mismos y en las habilidades que creen tener. Pero para los creyentes en Cristo, ninguna de estas dos posiciones debe ser una buena opción. Pues la primera muestra falta de confianza en Dios y la otra demuestra orgullo. El apóstol Pablo describe la respuesta que el Señor espera de nosotros en 2 Corintios 3.4, 5. Nuestraconfianza no está en nosotros mismos, sino en Cristo.
No hay nada en nosotros que pueda hacernos competentes para aprovechar las oportunidades que nos da.
Dios es la fuente de nuestras habilidades. Y en cada situación difícil que enfrentemos, confiemos en que el Señor nos capacitará adecuadamente. Ni las circunstancias, ni nuestros sentimientos de incompetencia podrán jamás negar sus promesas.
Aunque los sentimientos de incompetencia son difíciles de sobrellevar, podemos hallarles el lado positivo, si respondemos de la manera correcta.
Al comprender los beneficios, que enfrentamos en los tiempos de pruebas de la manera correcta. Ya no las vemos como una fuente de inseguridad y temor, sino como oportunidades que Dios nos da.
domingo, 14 de junio de 2015
Beneficios Del Perdón
El perdón es uno de los factores
cruciales para mantener nuestro corazón sano. Al tomar la decisión de perdonar, liberamos nuestro corazón del
sufrimiento, el resentimiento y la amargura.
Al negarnos a perdonar nos
quedamos amarrados al pasado, a la situación de agravio que vivimos y a nuestro
ofensor, de esa forma le otorgamos a nuestros ofensores o enemigos un poder
sobre nuestra vida, y la facultad de definirnos: nuestra emocionalidad, cómo
nos comportamos y en quienes nos convertimos. En esas condiciones no hay
posibilidad de sanar las heridas emocionales ni restaurar una relación, ni
seguir adelante con nuestras vidas; pero el perdón nos devuelve el control de
nuestras vidas. Nos permite cambiar o reescribir nuestra historia de agravio
por una historia de victoria. Cuando perdonamos ya el pasado no nos determina.
El perdón lejos de debilitar nuestra posición, nos hace más fuerte.
El perdón nos devuelve el enfoque
esperanzador de la vida al sacarnos de las actitudes y estados emocionales de
victimización conmiseración, culpabilización, rencor, odio y amargura. El
perdón aporta una dosis importante del optimismo, esperanza, pasión, energía,
satisfacción y contentamiento por la
vida. El perdón no modifica el pasado, pero al modificar nuestros sentimientos,
nos brinda una nueva perspectiva del futuro; esperanzadora, retadora y
emocional. Este cambio de actitud cambia diariamente en forma positiva nuestra
experiencia de vida. A la larga afecta
positivamente nuestra motivación efectividad y productividad.
Desde El Punto De Vista Espiritual Psicológico y Fisiológico Al
Perdonar Ganamos Salud y Bienestar.
El perdón influye favorablemente
en nuestra salud psicológica al romper la cadena de sufrimiento y rencor, somos
liberados de emociones tóxicas que se acumulan cuando retenemos el perdón. El
perdón nos permite soltar la situación dolorosa y, en consecuencia, sanar las
heridas emocionales. De esta forma nuestro desempeño emocional es más sano y
funcional. Por el contrario, al negarnos a perdonar damos lugar a un desempeño
emocional deficiente, restringido y poco adaptativo.
La falta de perdón crea un
ambiente psicológico interno tóxico, caracterizado por un balance emocional
negativo, degradado y poco creativo, lo que afecta en forma negativa cómo
interactuamos con otros, los propósitos y metas que nos trazamos, y el tipo de
relaciones que establecemos.
Desde el punto de vista físico,
cada vez más la ciencia médica comprueba el impacto como falta de perdón genera
sobre nuestro organismo. Este impacto negativo se traduce en aumento de
complicaciones psicosomáticas enfermedades cardíacas, menor resistencia a
enfermedades físicas, más vulnerabilidad al efecto del estrés, desordenes
autoinmunes, artritis, trastornos gastrointestinales, dolores crónicos, entre
otras enfermedades. Por otra parte, la práctica del perdón extiende la
longevidad de la personas.
En relación a la vida espiritual,
ésta se ve beneficiada con la práctica del perdón al alinearos con Dios en su
actitud perdonadora. La actitud de perdón (pedir perdón a Dios y concederlo a
otros) nos permite estar en paz con Dios y con nuestro prójimo.
El perdón trae beneficios a
nuestra vida, como los beneficios físicos, emocionales y espirituales. Trae
beneficio a nuestras relaciones haciéndolas
más armoniosas, estables y edificantes.
El perdón genera un efecto
positivo en nuestras vidas de oración al hacerla más rica y efectiva. De igual
forma demostrar una actitud perdonadora hacia otros, nos facilita apropiarnos
del gozo y la paz de Dios, que constituye valiosa fortaleza para lidiar con el
dolor, las vicisitudes, tribulaciones y presiones de la vida.
CUADRO COMPARATIVO DE LOS
BENEFICIOS / PERJUICIOS QUE GENERA EL PERDÓN O LA NEGACIÓN DE ESTE.
|
PERDÓN
|
FALTA DE PERDÓN
|
|
Libertad
|
Cautividad
|
|
Gozo y Paz
|
Resentimiento y sufrimiento
|
|
Relaciones Saludables
|
Enemistad; relaciones disfuncionales.
|
|
Alineamiento Con Dios
|
Desarmonía con Dios
|
|
Salud Integral
|
Disfuncionalidad y enfermedad
|
|
Recursos de Afrontamiento y Gestión
constructiva del conflicto el dolor y el enojo.
|
Estacionamiento en el desarrollo del
potencial humano
|
miércoles, 20 de mayo de 2015
LOS DECRETOS DE DIOS
EL decreto de Dios es
su propósito o su determinación respecto a las cosas futuras. Aquí hemos usado
el singular, como hace la Escritura, porque sólo hubo un acto de su mente
infinita acerca del futuro.
Nosotros hablamos
como si hubiera habido muchos, porque nuestras mentes sólo pueden pensar en
ciclos sucesivos, a medida que surgen los pensamientos y ocasiones; o en
referencia a los distintos objetos de su decreto, los cuales, siendo muchos,
nos parece que requieren un propósito diferente para cada uno.
Pero el conocimiento
Divino no procede gradualmente, o por etapas: (Hech. 15:18;). “Conocidas son a
Dios desde el siglo todas sus obras” Las Escrituras mencionan los decretos de
Dios en muchos pasajes y usando varios términos.
La palabra “decreto”
se encuentra en el Sal. 2:7, (Yo publicaré el decreto;). En Efe. 3:11, leemos
acerca de su “determinación eterna”. En Hech. 2:23, de su “determinado consejo
y providencia”. En Efe. 1:9, el misterio de su “voluntad”. En Rom. 8:29, que él
también “predestinó”. En Efe. 1:9, de su “beneplácito”.
Los decretos de Dios son llamados sus “consejos” para
significar que son perfectamente sabios. Son llamados su “voluntad para mostrar
que Dios no está bajo ninguna sujeción, sino que actúa según su propio deseo,
en el proceder Divino, la sabiduría está siempre asociada con la voluntad, y
por lo tanto, se dice que los decretos de Dios son “el consejo de su voluntad”.
Los decretos de Dios están relacionados con todas las cosas futuras, sin
excepción: todo lo que es hecho en el tiempo, fue predeterminado antes del
principio del tiempo. El propósito de Dios afectaba a todo, grande o pequeño,
bueno o malo, aunque debemos afirmar que, si bien Dios es el Ordenador y
controlador del pecado, no es su Autor de la misma manera que es el Autor del
bien.
El pecado no podía
proceder de un Dios Santo por creación directa o positiva, sino solamente por
su permiso, por decreto y su acción negativa. El decreto de Dios es tan amplio
como su gobierno, y se extiende a todas las criaturas y eventos. Se relaciona
con nuestra vida y nuestra muerte; con nuestro estado en el tiempo y en la
eternidad.
De la misma manera
que juzgamos los planos de un arquitecto inspeccionando el edificio levantado
bajo su dirección, así también, por sus obras, aprendemos cual es (era) el
propósito de Aquel que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad.
Dios no decretó simplemente crear al hombre, ponerle sobre
la tierra, y entonces dejarle bajo su
propia guía incontrolada; sino que fijó todas las
circunstancias de la muerte de los individuos, y todos los pormenores que la
historia de la raza humana comprende, desde su principio hasta su fin. No
decretó solamente que debían ser establecidas leyes para el gobierno del mundo,
sino que dispuso la aplicación de las mismas en cada caso particular. Nuestros
días están contados, así cómo también los cabellos de nuestra cabeza. (Mat.
10:30).
Podemos entender el
alcance de los Decretos Divinos si pensamos en las dispensaciones de la
Providencia en las cuales aquellos son cumplidos. Los cuidados de la
Providencia alcanzan a la más insignificante de las criaturas y al más minucioso
de los acontecimientos, tales como la muerte de un gorrión o la caída de un
cabello. (Mat. 10:30).
Consideremos ahora
algunas de las características de los Decretos Divinos. Son, en primer lugar,
eternos. Suponer que alguno de ellos fue dictado dentro del tiempo, equivale a
decir que se ha dado un caso imprevisto o alguna combinación de circunstancias
que ha inducido al Altísimo a tomar una nueva resolución.
Esto significaría que
los conocimientos de la Deidad son limitados, y con el tiempo va aumentando en
sabiduría, lo cual sería una blasfemia horrible. Nadie que crea que el
entendimiento Divino es infinito, abarcando el pasado, presente y futuro,
afirmará la doctrina de los decretos temporales.
Dios no ignora los acontecimientos futuros que serán
ejecutados por voluntad humana; los ha predicho en innumerables ocasiones, y la
profecía no es otra cosa que la manifestación de su presencia eterna.
La Escritura afirma
que los creyentes fueron escogidos en Cristo antes de la fundación del mundo (Efe.
1:4), más aun, que la gracia les fue “dada” ya entonces: (2Tim. 1:9). “Fue él
quien nos salvó y nos llamó con santo llamamiento, no conforme a nuestras
obras, sino conforme a su propio propósito y gracia, la cual nos fue dada en
Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo”. En segundo lugar, los decretos de
Dios son sabios. La sabiduría se muestra en la selección de los mejores fines
posibles, y de los medios más apropiados para cumplirlos. Por lo que conocemos
de los Decretos de Dios, es evidente que les corresponde tal característica. Se
nos descubre en su cumplimiento; todas las muestras de sabiduría en las obras
de Dios que son prueba de la sabiduría del plan por el que se llevan a cabo.
Como declara el salmista: (Sal. 104:24). “¡Cuán numerosas
son tus obras, oh Jehová! A todas las hiciste con sabiduría; la tierra está
llena de tus criaturas”. Sólo podemos observar una pequeñísima parte de ellas,
pero, como en otros casos, conviene que procedamos a juzgar el todo por la
muestra; lo desconocido por lo conocido.
Aquel que, al
examinar parte del funcionamiento de una máquina, percibe el admirable ingenio
de su construcción, creerá, naturalmente, que las demás partes son igualmente
admirables. De la misma manera, cuando las dudas acerca de las obras de Dios
asaltan nuestra mente, deberíamos rechazar las objeciones sugeridas por algo
que no podemos reconciliar con nuestras ideas (Rom. 11:33). “¡Oh la profundidad
de las riquezas, y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán
incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos!” En tercer lugar,
son libres. (Isa. 40:13,14). “¿Quién ha escudriñado al Espíritu de Jehová, y
quién ha sido su consejero y le ha enseñado? ¿A quién pidió consejo para que le
hiciera entender, o le guió en el camino correcto, o le enseñó conocimiento, o
le hizo conocer la senda del entendimiento?” Cuando Dios dictó sus decretos,
estaba solo, y sus determinaciones no se vieron influidas por causa externa
alguna.
Era libre para
decretar o dejar de hacerlo, para decretar una cosa y no otra. Es preciso
atribuir esta libertad a Aquel que es supremo, independiente, y soberano en
todas sus acciones. En cuarto lugar, los decretos de Dios son absolutos e
incondicionales. Su ejecución no esta supeditada a condición alguna que se pueda
o no cumplir. En todos los casos en que Dios ha decretado un fin, ha decretado
también todos los medios para dicho fin. El que decretó la salvación de sus
elegidos, decretó también darles la fe, (2Tes. 2:13). “Pero nosotros debemos
dar gracias a Dios siempre por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios
os haya escogido desde el principio para salvación, por la santificación del
Espíritu y fe en la verdad” (Isa. 46:10); “Yo anuncio lo porvenir desde el
principio, y desde la antigüedad lo que aún no ha sido hecho. Digo: Mi plan se
realizará, y haré todo lo que quiero”.
Pero esto no podría
ser así si su consejo dependiese de una condición que pudiera dejar de
cumplirse. Dios “hace todas las cosas según el consejo de su voluntad” (Efe.
1:11).
Junto a la
inmutabilidad e inviolabilidad de los decretos de Dios. La Escritura enseña
claramente que el hombre es una criatura responsable de sus acciones, de las
cuales debe rendir cuentas. Y si nuestras ideas reciben su forma de la Palabra
de Dios, la afirmación de una enseñanza de ellas no nos llevará a la negación
de la otra.
Reconocemos que
existe verdadera dificultad en definir dónde termina una y donde comienza la
otra. Esto ocurre cada vez que lo divino y lo humano se mezclan. La verdadera
oración está redactada por el Espíritu, no obstante, es también clamor de un
corazón humano.
Las Escrituras son la
Palabra inspirada de Dios, pero fueron escritas por hombres que eran algo más
que máquinas en las manos del Espíritu. Cristo es Dios, y también hombre. Es
omnisciente, más crecía en sabiduría, (Luc. 2:52). “Y Jesús crecía en
sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres” Es Todopoderoso
y sin embargo, fue (2Cor. 13:4 “crucificado en debilidad”). Es el Espíritu de
vida, sin embargo murió. Estos son grandes misterios, pero la fe los recibe sin
discusión.
En el pasado se ha
hecho observar con frecuencia que toda objeción hecha contra los Decretos
Eternos de Dios se aplica con la misma fuerza contra su eterna presciencia.
“Tanto si Dios ha decretado todas las cosas que acontecen como si no lo ha
hecho, todos los que reconocen la existencia de un Dios, reconocen que sabe
todas las cosas de antemano. Ahora bien, es evidente que si El conoce todas las
cosas de antemano, las aprueba o no, es decir, o quiere que acontezcan o no.
Pero querer que acontezcan es decretarlas”.
Finalmente trátese de
hacer una suposición, y luego considérese lo contrario de la misma. Negar los
Decretos de Dios sería aceptar un mundo, y todo lo que con él se relaciona,
regulado por un accidente sin designio o por destino ciego.
Entonces, ¿qué paz,
que seguridad, qué consuelo habría para nuestros pobres corazones y mentes?
¿Qué refugio habría al que acogerse en la hora de la necesidad y la prueba? Ni
el más mínimo. No habría cosa mejor que las negras tinieblas y el repugnante horror
del ateísmo. ¡Cuán agradecidos deberíamos estar porque todo está determinado
por la bondad y sabiduría infinitas!
¡Cuánta alabanza y
gratitud debemos a Dios por sus decretos! Es por ellos que “Sabemos que Dios
hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que
son llamados conforme a su propósito” (Rom. 8:28). Bien podemos exclamar como
Pablo: “Porque de él y por medio de él y para él son todas las cosas. A él sea
la gloria por los siglos. Amen”. (Rom. 11:36). A.W. Pink
Sus Decretos Sobre mí:
Fui curado por las llagas de Jesús (Isaías 53:5).
Mi mano está en el cuello de mis enemigos (Génesis 49:8).
Unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando. El bien
y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida (Salmo 23:5-6).
He sido ungido para predicar, enseñar, sanar y echar fuera
demonios. Recibo la abundancia de la gracia y del don de la justicia y reino en
vida por Cristo Jesús (Romanos 5:17).
Tengo vida y la tengo en abundancia (Juan 10:10).
Camino en luz, como Él está en luz y la sangre de Jesucristo
su Hijo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7).
Soy la justicia de Dios en Cristo (2 Corintios 5:21).
Soy cabeza y no cola (Deuteronomio 28:13).
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